Malasia y Singapur

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Llegué al aeropuerto de Kuala Lumpur a bordo de un pájaro de Air Asia. Esta compañía aérea con sede aquí, en la capital malaya, ha revolucionado con sus precios y destinos el turismo express en el sudeste asiático. Los aviones dan mucha mejor impresión que los de Ryanair o Easyjet. Seis horas sobre el Índico. Galletas y un poco de El Barón Ramplante. El joven protagonista se ha subido a los árboles y no quiere bajar. La pareja de abuelos que llevo a la derecha no abren la boca salvo para comer y beber algo, ella mira de reojo por mi ventanilla de vez en cuando. El menú o beber algo es a la carta, nada esta incluido.

Kuala Lumpur es una enorme mole de cemento. Los taxis tenían pintan de tener taxímetro. No me arriesgo a comprobarlo. Es una ciudad limpia. Viajeros de los cinco continentes pasan por aquí. Mucha presencia india y en sus barrios el suelo sigue siendo rojo. Hay papeleras. Doy buen uso de ellas. Las echaba de menos. Me paso un par de días paseando por la ciudad. En los mercados es donde mejor y más barato se come. Mc Ratas por todos rincones, no los veía desde Dubai. Barrios. Parques. Restaurantes callejeros donde es imposible no acordarse de Blade Runner cuando te pides una sopa con tallarines. Mercados y mercadillos. Bares. Torres famosas y callejones oscuros. Pisos francos. Uno de mis compañeros de cuarto es un indio divertido. Tras un par de días explorando la ciudad me saco un billete en un coche cama del tren nocturno a Singapur. Allí conocería a cuatro españoles y una portuguesa. Tienen tres semanas para soñar y tras Kuala Lumpur y Singapur quieren perderse por Indonesia.

Un día y medio pateando Singapur desde China Town hasta Little India. Zigzagueando. Entre risas e historietas gozamos de unos deliciosos sushis refrescantes al mediodía y unos exquisitos currys con olor a calle bañados en birra fresca por la noche. De vez en cuando hay que darse un día de esos. Disfrutando del Esplanade y de sus parques botánicos. Singapur está impecable, no se te ocurra tirar nada..se respira un frescor inusual en las grandes ciudades. Me gusta. Es una ciudad cara para lo que estoy acostumbrado. Por la tarde cruce la frontera y desde la estación de autobuses donde me dejaron me embarque de nuevo hacia Mersing. Ciudad en la costa Este que aparecía en mi mapa con una estrellita, no sabía más.

Era de noche y había algo de movimiento. Mersing en un pueblo costero no demasiado grande, restaurantitos y tiendas locales. Hoteles baratos con garrapatas. Mucha tela. Agencias para comprar ticket a Timor Island. No faltan la gasolinera, estación de autobuses y una rotonda. Tras la noche casi en vela con la tensión de los pequeños insectos paseo hasta las playas cafecito incluido, como no compro pasajes para la famosa isla de la zona no le intereso a nadie. Buceo. Apetece pero te sacan los riñones. Además, quién tiene el certificado? Salgo a la rotonda y me pongo a hacer autostop.

No parece que haya mucha costumbre de autostopistas. Algunos me quieren cobrar y otros sólo paran para preguntarte chorradas y hacer que pasen de largo algunas buenas opciones. Cuesta pero hay suerte. Voy avanzando y de noche llego a mi destino. Pueblito con estrella en el mapa. Ahora no recuerdo el nombre. A cinco kilómetros de una ciudad grandecilla. El pueblo es una calle con bares y hoteles caros. Hay un mercadillo elegante y algunas atracciones. Estos tres días se está jugando un campeonato de fútbol playa. Yo me largo de aquí. Caminando de vuelta a la ciudad encuentro una hamaca entre dos palmeras y ya son casi las doce. Aquí mismo. Un par de horas más tarde me tuve que trasladar con el saco y la mochi bajo el porche de la casa de enfrente que estaba en obras. Diluvio. Dormí de lujo. El aire libre siempre sienta mejor. En Malasia como buen país musulmán se siente la sensación de seguridad por encima del resto. Muy tranquilo. Playas kilométricas. Bosques. Pueblitos.

Sigo en auto stop y cojo un par de autobuses. La de los billetes en el bus es una chica. Como en Nepal, India y Sri Lanka, con el fajo de billetes en una mano ordenaditos y bien dobladitos entre los dedos. Al anochecer estoy cruzando la frontera hacia Tailandia. Moto taxis se ofrecen a llevarte de un lado a otro. Caminando se disfruta y siempre siento cosas extrañas cuando cruzo fronteras. Malasia y Singapur son países donde necesitas dinero en el bolsillo. Tailandia ante mis ojos y primera sorpresa. Sólo me dan dos semanas de visado, gratis, eso sí.


Noviembre 24th 2009 General

Respuestas a “Malasia y Singapur”

  1. Dodifog dijo:

    Miguel! Al final conseguí entrar al blog. Un placer cruzarme en tu camino. Eres un campeon!!

    DodiFog

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